divendres, de febrer 17, 2006

La rosa de plata

Aunque nos hagamos la ilusión de ordenarla, de encauzarla, de darle una y otra forma, recortando un pedazo aquí, añadiéndolo allá, manejándola, aparentemente, a nuestro antojo, la vida no se puede manejar ni ordenar ni encauzar, porque cuando unas cosas terminan, empiezan otras.

SOLEDAD PUÉRTOLAS (La rosa de plata)